26 enero 2010

Teruel Insiste.

El fin de semana pasado en un intento de huída hacia ninguna parte, cogí el coche y me planté en una tierra lejana, que en su tiempo debió de caracterizarse por contar entre su población con un buen número de maestros y de ahí su nombre, El Maestrazgo. O quizá no sea deba a eso. La cuestión es que, tras dos horas y media por carreteras con encanto, sorteando cervatillos y algún que otro cúmulo de nieve en el arcén, llegué a Molinos. Es un pueblecillo atravesado por el río Guadalopillo, el cual se puede contemplar a lo largo de un restaurado paseo, que termina en un puente, bajo el cual se precipita el río, en una caída de más de tres metros.


Molinos
Esta localidad cuenta con la Gruta de Cristal, llamada así porque los jóvenes llevan años reuniéndose allí para hacer botellón y está todo perdidico de vasos de cristal. O quizá deba su nombre a la inmensidad y a la transparencia de sus estalactitas y estalagmitas, que alfombran suelos y techos, desde los tiempos del Jurásico. Los dinosaurios no estaban porque se los llevó Spielberg a su parque.
En la sala de Paleontología del Museo de Molinos, se puede contemplar la mandíbula de un Homo Sapiens con muy poca higiene bucal, dicho sea de paso, y que es conocida como “El hombre de Molinos”, que resulta que es, el resto fósil de homínido más antiguo hallado en Aragón.

Y el pueblo en sí no tenía nada de nada, eh! Una preciosa iglesia abandonada de la mano del hombre, un par de bares llenos de taburetes vacíos y poco más.

Al día siguiente continué mi expedición por el Bajo Aragón y me acerqué a las localidades de Castellote, Ejulve, Aliaga, "El Pueblo donde nunca pasa nada", también llamado Miravete de la Sierra y por último, y como visita obligada, me acerqué a saludar a los Amantes. Que, entre nosotros, se han quedado arrugadicos como pasas. Pero tienen un chalet-mausoleo con muy buenas condiciones de temperatura y humedad, para que sigan conservándose igual (de arrugadicos). Es un reservado bonito, bonito, dentro de la iglesia de San Pedro, donde han estado ubicados siempre, a excepción de un par de ocasiones, que se marcharon de vacaciones a Benidorm. O a algún hospital especializado en pruebas de Carbono 14, no lo recuerdo bien.
Y aún me quedó tiempo de pasar a saludar, a mi antigua compañera de piso, por Calanda, el pueblo ese donde rompen tambores. O la hora, qué sé yo.


Ejulve.


De vuelta el Domingo para Huesqueta, comí con mi madre en Zaragoza y así completé la gira interprovincial, por nuestra comunidad autónoma. O dependiente del gobierno central, según como se mire.


Y hasta aquí, mi aventurilla como Oregonesa por el mundo.


4 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Hola, me he pasado por tu blog y he leído algunas de tus excursiones, jope te lo montas dabuti!.
Pues para no ir a ninguna parte has visitado un lugar muy bonito de Teruel.
Saludos

la maru dijo...

Vltavská, Teruel tiene su encanto y nunca había ido. Próxima parada...

una andorrana de adopción dijo...

ES LA "ROMPIDA DE LA HORA".