02 septiembre 2007

UNA MARAVILLA

“Prefiero morir de pie que vivir siempre arrodillado”

Pues no te vayas de camping, porque te va a ir bastante mal, que esas ínfulas no caben en la tienda de campaña. Porque, cariño, tú no lo sabías cuando te propusieron el plan de vacaciones de este año, pero en el camping, tú, marquesa de chorrapelada, te pasarás el 80 por ciento del tiempo de rodillas o en cuclillas. Esta es la fría realidad.

Cocinas en cuclillas. Te vistes de rodillas. Lees malamente apoyada en un brazo en una esterilla por el suelo. Comes sentada en una mesa pinipón. Una gozada, lo de ir de camping. Sobre todo para la espalda, que piensas que no podrás incorporarte ni siquiera para morir de pie cuando decidas suicidarte al quinto día de tortura inclinatoria.

Porque el camping es un espacio como muy raro. Ni enteramente fingido, ni completamente real. La gente -otra fría verdad- en los campings se desinhibe que da susto. Para empezar, según atraviesan la barrera de entrada, misteriosamente, a los chicos se les sueltan uno o varios botones de la camisa. O se les caen las mangas de las camisetas. O la camiseta entera (Peibols: no es un espacio completamente alicatado, pero creo que podrías encontrarle su punto a ir de camping).

A las chicas como que se les plaga la ropa de colorines y se les reduce misteriosamente lo que es el tamaño de las prendas y, en general, el guardarropa en sí, que pasa a estar compuesto únicamente por el bikini, una camiseta guarrilla del Woman’s Secret y unos pantalones de esos bombachos que puedes usar como sobretecho para la tienda de campaña en caso de necesidad. Los sujetadores, según se entra en el camping, se desaparecen. Se ve que tienen su propio camping. Supongo que a ellos -a los sujetadores- al llegar a su camping se les caerán los aros. Hipótesis.

A continuación, una lista de lo que parecen ser los imprescindibles para ir de camping en los tiempos que corren:

1. Tienda de campaña. Del Decathlon. Siempre. Es el único sitio donde puedes comprar tiendas de campaña, dado que el Mercadona no vende (de momento). Puedes arriesgarte, y llevarte una canadiense, pero -el que avisa no es traidor- serás el paria del camping. Parecerá que de verdad te gusta la vida al aire libre. Que lo tuyo es vocacional y no fruto de las ínfulas hippys que te dieron en la última excursión que hiciste al Grancasa.

2. Silla de pescador-que-espera-a-que-pique-el-pez. También de Decathlon. La gente normalmente se compra la que viene con respaldo y agujero en el reposabrazos para dejar la lata de Coca Cola. Con atril para leer no vienen. Durante el ocaso, el camping se puebla de estos pescadores sin camiseta, rojos cangrejo de playa, que esperan a que piquen peces inexistentes. O a que les cambie la vida. Lo que pase antes. Con su lata esperan.

3. Termos de colores brillantes tornasolados. ¿Adivinas dónde se compran? Pos eso. Aunque lleves el agua embotellada, que no te falten dos o tres termos. De distintos tamaños.

4. Velas. ¿Por qué? Ni idea. Las linternas cuestan dos pesetas, las pilas poco más. Las linternas no se apagan con el viento. Las velas sí. Pero la gente insiste en llevarse velas. Los más avezados han resuelto el problema eólico con las soluciones más ingeniosas: que van desde poner las velas dentro de botellas de plástico recortadas (solución que dura lo que tardes en empezar a oler a plástico chamuscao) hasta usar lo que comúnmente se conoce como cirios de iglesia. Sí, los rojos. Hay tiendas de campaña que parecen la capilla de un torero. Las menos ingeniosas solucionamos el problema eólico encendiendo lo que sería una vulgar linterna. Pero esto está a medio camino entre lo no-fashion y lo directamente forbidden.

5. Tamborcillos varios. Jembés, timbales, tam tams, cajones flamencos, maracas, chinchines, triángulos, flautas, piedras, bocinas, botellas de anís el mono rascadas con cucharilla, sonajeros, caja de quesitos El Caserío con arroz dentro... El caso es tocar los cojones. Con ritmo. Y sin él. Montar bulla. Lo que mi padre solía llamar “dar la tabarra” y mi madre designaba como “darme el día”, antes de que se les escapara algún guantazo dirigido a los que les estábamos “dando el día”. Solo que ahora somos más civilizados y está mal pegar a un hippy. Bueno, no se si está mal o bien, pero no queda bonito socialmente. Y menos en un camping.

6. Copas de cristal y botella de vino. Da igual que no sepas ni montar la tienda. Da igual que comas encima de la esterilla porque no tienes ni una triste mesa de plástico. Pero que no te falten las copas de cristal. De las voluminosas, para no perderse ni un matiz del olor de los caldos (los campistas también son unos pedantes en cuanto se habla de vino). Junto con las velas. Y a disfrutar. El sacacorchos no entra en esta lista de imprescindibles, por lo que te tocará abrir la botella con los dientes.

Y ya. No te hace falta nada más. Ni mucha ropa, ni desodorante, ni maquinilla o cuchilla de depilar y/o afeitar (otras que se desaparecen al llegar al camping. Deben de irse de fiesta con los sujetadores), ni comida, ni sentido del gusto, ni saber estar, ni dignidad, ni higiene. Nada. Eres libre. Estás de camping.

La vida en cuclillas es una maravilla.


11 comentarios:

la maru dijo...

VIVA EL CAMPING! A mí manera de ver: si no puedes permitirte viajar con alojamiento 5*****, no te quedes en casa, lánzate a la aventura y vete de acampada. Vive en plan cavernícola unos días y cuando regreses al hogar te parecerá todo un lujo.

Javier Cid dijo...

jajaja... dioxx, tengo que ir alguna vez de viaje con vosotras...menudas tesis doctorales haceis de vuestros viajes!!!

1 besico.

Cambridge dijo...

LOL Pero el verano, merece estos sacrificios. ¿De qué tendríamos que hablar el resto del año?

kaktus dijo...

Maru: nos faltabas tú. Seguro que con lo apañá que eres no nos hubiéramos tenido que agachar ni una vez.
Javier: No sabes lo que dices. Ir de viaje con nosotras es un tortura. Lo de las tesis... soy algo verborreica...lo siento
Cambridge: Tienes razón. Desde que acabaron las fiestas y se pasó el "tema conejo" mis conversaciones parecen vacías... Es el momento de cambiar el conejo por el camping gas y las chancletas. Arriba las conversaciones inteligentes.

HombreRevenido dijo...

La dignidad y la higiene están sobrevaloradas. Viva el desbarajuste campestre.

Serjuzu dijo...

jajaja

me ha traído recuerdos de cuando trabajaba en un camping los veranos, cuando era estudiante...

Una buena descripción, que me han recordado otros elementos típicos del campismo, como el guiri que se pega el día cocido en el bar de la piscina a base de jarras de sangría, el niño tocacojones, la pareja que realiza "la sexualidad" y se escucha en tooooooooda la zona de acampada, los mosquitos.

Tito dijo...

Yo de mi primera acampada aprendí que es importanteun colchón hincable, las esterillas no valen pa nada.
De mi segunda acampada aprendí 3 cosas importantes:
- El colchon es mejor que venga con hinchador, si no te pegas media hora soplando
- Importante crema de proteccion solar, luego parecia un cangrejo rojudo
- Si se cae mucha bebida por el suelo de la tienda, no la absorbas con pañuielos mentolados si no quieres acabar durmiendo embriagado por el olor a menta

de mi última acampada (no soy un experto campista como veis) aprendí que dentro de la tienda cabíamos 8 personas de botellada y que en acampadas largas es importante ventilar xD

Poco a poco me convertiré en un experto en el arte de vivir arrodillado...

Javier Cid dijo...

Hay que aclarar que la tienda de Tito es una tienda para 3 personas... por lo cual 8 personas de botellon ahí dentro.. fue un poco rollo: "que apostamos?" pero sin Ramón García. Y estabamos casi tan anchos como en el local, XD

buffy dijo...

Gracias Kaktus, tu tesis me ha servido para recordar que el camping no es lo mío.

karlos dijo...

Recuerdo mi ultima vez en un camping, cansado de la falta de liz, del frio en benasque, de vivir en cuclillas, optamos por cables y bombillas por los arboles, la tostadora, una estufa y un generador para atronar a todos los vecinos.

burbuja dijo...

Que no hace falta nada más?
Y la nevera para conservar(pudrir en agua) los pimientos?
Y el botín del robo a un banco que hiciste para poder tomarte un café en el bar?
Y lo más importante, productos higiénicos femeninos suficientes como para abastecer un concurso de misses?