07 marzo 2008

RECORDANDO OTROS TIEMPOS V

(Nota: gracias a todos, las penas con vosotros son menores.)






-Es ahí el enemigo? Que se ponga. Qué bueno era Gila con su teléfono.
Aquel de la rosca y el auricular en forma de diadema gigante, os acordáis? Ahora nos parecen antiquísimos pero la mesita del recibidor, o en su caso la del salón, se inventó con el único objetivo de alojar el teléfono fijo. Que antes lo llamábamos teléfono a secas, porque nadie imaginaba que aquel aparato pesado fuera a ser móvil en un futuro.
El nuestro era gris mate. Y como la mayoría, tenía el auricular apoyado sobre dos patillas blancas que se presionaban al colgar. Y en el frontal estaban los números colocados bajo una ruleta en la que insertabas un dedo para marcarlos haciéndola girar.
Qué conversaciones más censuradas se tenían en aquel teléfono. Compartí con él la época de la adolescencia y no me lo puso nada fácil.
Después de meses persiguiendo a aquel chico por toda la ciudad con el fin de que se percatara de tu irresistible presencia, un día se acerca y te pide el teléfono. (Oye, a mí qué me decís, antes se ligaba así) Y encima tenía la osadía de llamarte. Claro, para él era fácil que llamaba desde la cabina pública de enfrente de su casa, ahora, para ti era terrible. El teléfono en casa nunca lo cogía nadie, pero cuando era la llamada más importante de tu vida entonces siempre lo cogía tu padre. Y el chaval que se moría de vergüenza decía, -soy un amigo, se puede poner?. Y mi padre que tenía el día tonto le contestaba, -y no tienes nombre?. Y tú esperando que de una vez te pasaran el teléfono a la vez que analizabas la situación de hablar con tu príncipe delante de tu padre. Al fin contestabas al supuesto amigo, -Quién es? (la pregunta más falsa de la historia de las preguntas, como si le dieras el teléfono a un chico todos los fines de semana, por supuesto que sabías quién era). Y el chaval se ponía todo cortado y con la voz temblorosa te preguntaba que si vas a salir este fin de semana, que si te apetece ir al cine, … y acababais quedando para el viernes a las 6:30 en plaza España. Dios qué pavos/as éramos.
Eso por no hablar de las discusiones del “Cuelga ya”. Aquello eran familias, se compartía el teléfono, las conversaciones privadas, el único baño de la casa y la habitación con tu hermano o tu abuela. Y las familias no se divorciaban. Claro que, no podían. Yo desde que apareció el teléfono móvil no he vuelto a escuchar esa expresión.
Y la libertad que daba el teléfono fijo. Existían sitios donde no había teléfono. Por ejemplo de vacaciones en mi pueblo. Podías pasarte un mes entero sin comunicarte con tus padres. Qué tiempos…


8 comentarios:

Carburo dijo...

Maru después de leer esto me siento culpable porque yo también llamaba desde las cabinas. ¿Quedar para ir al cine? ¿Qué es eso? He buscado en la Wikipedia y lo más parecido que veo es ¿quedar en casa para ver la última película descargada del Emule. Y animo.... que ya llega el fin de semana...¡¡¡

la maru dijo...

Estoy más animada, gracias Carburo, eres un rey. Donde esté el Emule que es gratis...jajaja Buen finde.

karlos dijo...

Riiiiiiiiing Rinnnnng hoo la, que esta Maru? sooy uuuuuun ami ami amigo.
Cuanto nos ha patinado el embrague a traves de estos aparatos.

la maru dijo...

Tuuuu, Tuuuu, Tuuuu, Alo! Karlos, eres tú? Qué tal majo!
Recuerdo además que había cruces extraños de líneas y acababas hablando con tres o cuatro personas a la vez en una conversación caótica. jajaja

Javier Cid dijo...

a mi nunca me ha gustado hablar mucho por telefono, la verdad es que me daba vergüenza hasta hablar con parientes por él.

Aun hoy intento no hablar por telefono estando en casa. Si tengo que llamar a alguien.. me salgo al balcón o me espero a salir a la calle (por que??.. manías). Incluso cuanddo estoy con lo amigos sallgo del local para hablar a mis anchas con quien sea. El mejor invento... los sms.

besos

Pequeña Silvi dijo...

Muy, muy muy bueno, Maru!
Los móviles han acabado con el romanticismo...
Un besazo guapetona!!!

HombreRevenido dijo...

Muy muy bueno (pelota soy, pero es que es verdad).

Los teléfonos con cable, con mueble, con sitio, con gente alrededor... perder eso nos ha liberado. Yo hay días que hasta floto, fíjate tú.

la maru dijo...

JavierCid me parece muy bien eso de hablar en la intimidad con tu teléfono. Ya sé que no eres de esos que hablan durante un viaje en autobus, por lo general a grito pelao para molestar al resto del pasaje.

PequeñaSilvi, no lo había pensado así. Pero lo que adornaban esos teléfonos... estoy por comprarme uno sin linea, claro, que molestan menos.

Hombrerevenido, querrás decir adulador, no? jjajajaja Es verdad, no recordaba el cable en espiral, que te retenía pegado al teléfono sin poder alejarte del sofá, donde estaba toda la familia.