02 octubre 2008

COPY LEFT y esas cosas del querer

A través de Radio Chango he recibido un mail en el que me indicaban que ya podía descargarme el CD de Candelaria de su página web. No los había escuchado nunca, así que he ido rauda y veloz.
Si los chiquillos quieren compartir su arte, ¿quien soy yo para decirles no, gracias?
Me lo he bajado hace cinco minutos así que no puedo opinar como es, pero quería compartir con vosotros la frase que aparece al descargar el CD:


"Quien recibe de mi una idea recibe instrucción sin disminuir la mia,
igual que el que enciende su vela con la mía recibe luz sin oscurecerme"

Por si alguien quiere bajárselo: candelaria


6 comentarios:

Duende dijo...

Que buena noticia. Yo soy seguidor de proyectos de código abierto (programas de ordenador) y utilizo muchos en mi trabajo diario. Su desarrollo es colaborativo. Empresas y administraciones llevan ya un tiempo con Software libre y puedes hacer de casi todo sin tener que utilizar programas piratas o pagar licencias a veces abusivas... Linux, openoffice, Gimp, Firefox, Picasa...

HombreRevenido dijo...

Me gusta la frase, para muchos aspectos de la vida.

Y evidentemente, ya está descargado y sonando.

pitufa dijo...

pues oyessss que ya ta descargau... no tiene mala pinta eh? y si encima es gratix.. para que quieres mas.
Muchas gracias!

burbu dijo...

duende yo ya de temas informáticos no entiendo, pero música compartida ya!!

reve la frase es muy buena, y mucho mejor que aquellas de sino robarías un bolso porqué robas una idea; tan absurdas que nos hacen ver antes de las pelis.

pitufa me alegro que te sirva. Te dejo el enlace a otro grupo también defensor del copyleft y del que soy una de sus muymejoresfans: canteca de macao. Y si luego lo quieres comprar, es una currada por la que merece la pena pagar.

OaBy dijo...

Cada vez son menos "iniciativa" éstas, pero aún insuficientes. Que el que tiene que enriquecerse con su música es el músico, y lo hace en los conciertos. Productoras las justas, panda de buitres...

Lupus dijo...

La revolución lenta continúa, silenciosa pero contundente.

Bienvenida, has encontrado la madriguera del conejo.